Libreria cafeteria
Los hábitos y lugares de lectura han cambiado desde 1924, año en que se declaró la fecha del 15 de junio como Día del Libro. Aquella imagen del lector concentrado en la apacible comodidad de su biblioteca quedó sepultada por las urgencias de la vida cotidiana.
Tal vez para renovar estas tendencias, algunos bares porteños disponen de una colección de libros para los clientes y vecinos que prefieren la eternidad de la ficción a la inmediatez de los diarios. Una recorrida por algunos de estos espacios, donde los libros no parecen molestarse por las manchas de café, permitió comprobar la saludable repercusión que comenzó a tener esta novedosa experiencia.
En la ciudad existen lugares ya consagrados que combinan con éxito los servicios de un café con la venta de libros, como Gandhi, Clásica y Moderna o El Ateneo. Pero en los bares-biblioteca, que comenzaron a ganar terreno en Palermo Viejo, Belgrano y Monserrat, entre otros barrios, la oferta del libro no va acompañada del interés por acrecentar el negocio editorial. El principal objetivo es estimular el hábito de lectura.
La "Circuleta Bibliocante"
El bar Océano (Borges 1985) es tal vez el más impactante de esta clase de espacios: sobre una de sus paredes descansan más de 3500 títulos que pueden ser consultados por la gente que se sienta a tomar algo.
Los libros de Océano están disponibles en el catálogo de la "Circuleta Bibliocante", una suerte de biblioteca barrial que funciona en el mismo local. El servicio ya cuenta con unos 50 socios del barrio de Palermo Viejo, que, en forma gratuita, pueden llevarse los libros a sus casas.
En las impactantes estanterías del lugar pueden encontrarse obras de géneros diversos, desde la narrativa y el teatro hasta la sociología o la filosofía. Hay títulos de Roberto Arlt, Bertolt Bretch o Karl Marx. También tienen una edición de tres tomos de "Las mil y una noches".
"Modestamente, tengo que decir que en el barrio nos reconocen por nuestra relación con los libros. Si bien es cierto que no tenemos ningún incunable, nos gustan las ediciones buenas y antiguas", explicó el dueño de Océano, Mario Maradelli.
El Café Monserrat (San José 524) está ubicado en una de las calles angostas del barrio que lo bautiza. El lugar abrió en junio de 1991 y se presentó originariamente como un café literario más, donde jóvenes autores presentaban sus obras, la mayoría de producción independiente.
"Venían varios escritores a presentar sus libros y nosotros les pedíamos que nos donaran un ejemplar. Así fuimos armando la biblioteca", contó el dueño del lugar, Hernán Cambre. El año pasado, por su aporte cultural, recibió un premio de la asociación vecinal del barrio.
En dos estanterías, el Monserrat alberga unos 200 libros, en su mayoría de poesía y cuentos. Abundan las antologías de poetas, aunque también hay títulos de autores consagrados, como Guy Des Cars o Robert Ludlum.
Debajo de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, funciona el Café Literario Osvaldo Bayer. (Hipólito Yrigoyen 1440). Si bien allí también se venden libros, hay una biblioteca con unos 300 ejemplares que no están a la venta. Además de autores como Antonio Di Benedetto o Paul Eluard, la gente puede disfrutar de una colección de la revista Crisis y de libros sobre derechos humanos y política.
Los posibles robos
El público que habitualmente visita estos bares, según sus dueños, está compuesto por gente de entre 20 y 40 años. Pero son los más jóvenes los que parecen haberse adueñado de este tipo de espacios.
"Esto es mucho mejor que una biblioteca. Ahí no se puede fumar o tomar algo mientras se hojean los libros", sostuvo Jorge Tradinhar, docente universitario, en Océano.
"Vengo acá bastante seguido. Lo que más me interesa es la colección de la revista Crisis: puedo pasarme horas revisando sus páginas", afirmó Laura Sabatti, mientras estudiaba en una de las mesas del café Osvaldo Bayer.
En este marco, los robos de libros son bastante comunes, pero no es un tema que parezca preocupar a los dueños de los espacios.
"Una vez, una poeta me trajo algunos libros suyos y alguien se robó uno de esos ejemplares. La mujer vino furiosa y se llevó el resto", contó Cambre. "Es inevitable que nos roben algunos ejemplares, pero es parte de la cuestión. Además, ¿quien no se robó un libro alguna vez?", bromeó Maradelli.
Ignacio Buquete
Bares-Biblioteca
Café Osvaldo Bayer: se destaca por su colección de libros sobre derechos humanos y política. Ofrece shows culturales (Hipólito Yrigoyen 1440).
Café Monserrat: además de la biblioteca, el lugar ofrece shows de tango y obras teatrales. Las paredes albergan exhibiciones de pinturas que se renuevan cada 21 días (San José 524).
Océano Café Bar: con 3500 títulos disponibles, el lugar también presenta ciclos de recitales y teatro (Jorge L. Borges 1985).
Café de la Biblioteca: Ubicado en un edificio histórico de San Isidro, tiene ejemplares de más de 125 años de antigüedad (25 de Mayo 387, San Isidro).
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