En los orígenes de su historia Japón no tenía una escritura propia. Dado la proximidad e influencia cultural del continente chino, los japoneses utilizaban las letras chinas para escribir su idioma y literatura. La letra china fue introducida en Japón aproximadamente entre los siglos IV y V, pero su utilización para escribir el idioma japonés creaba innumerables dificultades. Debido a esto hace unos mil años atrás, en la Era Heian, los japoneses desarrollaron a partir de la letra china dos formas de escritura: la denominada HIRAGANA y la denominada KATAKANA.
Por lo tanto, a partir de la Era Heian hasta el presente, los japoneses han usado 3 tipos de letras o formas de escritura en su idioma: KANJI (letra china), HIRAGANA y KATAKANA.
Pero como en todo, desarrollaron a partir de esto un arte y no sólo una mera forma de expresión escrita, con lo que deviene el SHO DO (camino o disciplina de la escritura) la cual, al igual que las demás artes pasó a contener sentido filosófico y por ende espiritual. Su desarrollo y aprendizaje requiere e infiere, en sus diferentes niveles, un paulatino enriquecimiento interior. Por lo cual, antes de escribir es necesario estar en total armonía espiritual, profundizando cada vez más el grado de concentración.
He aquí la gran similitud del SHO DO con las Artes Marciales, ya que ningún Arte Marcial enseña solamente a perfeccionar una técnica, sino también a cultivar el espíritu. Muchos grandes maestros del BUSHIDO fueron y son entusiastas cultores y maestros de SHO DO, pues la técnica es el reflejo del espíritu.