Un ranking con diez películas que marcaron un género que pisa fuerte; conocé el top ten y sumá tus preferidas.
Hombres indestructibles, como los autos o las naves que manejan. Con esa premisa las películas plagadas de persecuciones, tiros, piñas y altas dosis de adrenalina se convirtieron en un género que merece un lugar de privilegio entre las producciones más redituables de la industria. En este ranking, un repaso a dies films ineludibles.
Señores, luz, cámara, ¡acción!
Operación dragón (Robert Clouse, 1973)
Mucho antes de Juego con la muerte, también con el maestro pop de las artes marciales, Clouse dejó este clásico inolvidable. ¿Los motivos? La llegada de un filme de Lee a los EE. UU., la infinidad de planos sobre sus intrépidos movimientos y la música del argentino Lalo Schifrin. ¿La historia? Lee es reclutado por el servicio secreto británico para infiltrarse en un torneo clandestino que organiza el Sr. Han en su isla privada. Un servicio de inteligencia pretende que Lee investigue a Han, de quien se sospecha es el cerebro de una red internacional de narcotráfico y trata de blancas. Acción con nunchacos.
Rambo: 2 (George Pas Cosmatos, 1985)
La 1 es buena, pero abunda en flashbacks. En las películas de acción hay dos cosas que no deben faltar: humor y el sexo fuera de campo. ¿Cuántos héroes se levantan de la cama en las postrimerías del sexo diciéndole a la mujer de turno, disculpa linda, debo irme, te telefonearé, estaré bien, descansa? La frase tengo menos mujeres que Rambo se convierte en axioma a partir de este filme, que creció a través de los años. La escena en que Rambo se quiere llevar a una mujer vietnamita espía -ellos dialogan con monosílabos- y a ella la matan, el héroe grita ¡Noooooooooooo!, mirando al cielo. Luego hace una tumba, se pone su típica vincha en la frente y sale corriendo en busca de más enemigos. La mujer le dura menos de un minuto y medio. Él es una máquina de matar de lo que se le ponga enfrente.
Arma Mortal (Richard Donner, 1987)
El universo de los géneros le pone policial, comedia y thriller, y aunque es cierto que hay una porción de cada uno de ellos, los nombres de Richard Donner y su protagonista, Mel Gibson, son emblemas de pura acción. Personajes imperfectos como Martin Riggs y su compañero Roger Murtaugh (Danny Glover) son pura química. Cuando Rigg corre a un auto sabemos que su mundo es tan alocado como el de cualquier ser humano sensible. Un filme con fuerza y frescura, al que muchos bodrios de este siglo le deben decenas de ideas.
Punto límite (Katryn Bigelow, 1991)
Acción de culto o cine de súper acción. Bigelow, ex mujer de James Cameron, concibió un filme con una alta dosis de adrenalina. Tras las máscaras de ex presidentes estadounidenses hay una banda que realiza robos a bancos en California. Una pareja de policías, entre los que se encuentra el lindo de Keanu Reeves, cree que los enmascarados son unos surfers liderados por el gran Patrick Swayze. Reeves se infiltra en el grupo, y a partir de ahí todo está a punto de estallar. El travelling persecutorio con una subjetiva hiperquinetica es de lo más recordable, y superior, de este filme extraordinario.
Terminator 2. El juicio final (James Cameron, 1991)
T2 duplica todas las apuestas de su predecesora. Y no sólo por la cita nominal de su título. Dos seres del futuro son enviados de regreso al presente: uno para destruir (el Cyborg T-1000) y el otro (un Terminador más rústico) para proteger. De dos personas depende la supervivencia de la raza humana: Sarah Connor (Linda Hamilton, que la rompe), que está internada en un psiquiátrico, y su hijo John. Doble acción o nada. ¡Doble acción!
Mentiras verdaderas (James Cameron, 1994)
Otra de Cameron, otra buena. Puede ser una comedia de espionaje, al mejor estilo James Bond, pero es tan alocada que merece estar en esta sección. Harry Tasker (Arnold Schwarzenegger) es, en apariencia, un vendedor de computadoras. Él guarda un secreto que ni siquiera su familia conoce: es espía. Mientras investiga las actividades del grupo terrorista musulmán Crimson Jihad, Harry descubre que su matrimonio peligra, más que nada por la infeliz vida que lleva su mujer, Helen, la bellísima Jaime Lee Curtis. Harry cae en una trampa y junto a su mujer son secuestrados. Así Helen descubre que su marido ha sido, por diecisiete años, un agente secreto con una vida paralela repleta de peligros y aventuras. La escena del cuestionario de Harry a Helen en la oscuridad, cuando aun ella no sabe que se trata de su marido, es de los muchos delirios que tiene el filme.
El transportador (Corey Yuen, 2002)
Frank Martin (el simpático Jason Statham) hace su trabajo a metros del Mediterráneo francés: allí presta sus servicios como un transportador mercenario. Frank se somete a un estricto juego de reglas que nunca rompe: nunca modifica el trato; omite nombres; no quiere saber para quién trabaja y lo más importante, nunca quiere saber ver qué lleva. Aunque esta regla puede ser transgredida cuando el paquete se mueve porque hay una mujer adentro.
Crank, veneno en la sangre (Mark Neveldine/Brian Taylor, 2006)
Un gran ejemplo de buen cine de acción y en tiempo real. Chev Chelios (el pelado Jason Statham de nuevo) está a punto de empezar el día cuando lo llaman por teléfono. Su corazón casi no tiene palpitaciones: fue envenenado mientras dormía y sólo le queda una hora de vida. La única oportunidad que tiene de sobrevivir es mantenerse en movimiento, pues sólo con adrenalina puede impedir que el veneno llegue a su corazón y lo mate. ¿Imaginan todo lo que puede consumir en esa hora y pico? Mientras corre el reloj, y él corre por las calles de Los Ángeles arrollando a todo el que se interpone en su camino, debe encontrar el antídoto para romper con la rigidez. Una tapada que vale la pena ver. Puro goce.
Duro de matar 4.0 (Len Wiseman, 2007)
La elección de este filme por sobre otros buenos de la saga tiene su sostén en la arbitrariedad: cualquiera puede elegir y justificarlo del mismo modo. Pero lo más interesante de la última versión tiene que ver con una pregunta sobre la inexistencia de este filme. ¿Qué hubiera hecho John McClane si viviera en el siglo XXI? Enfrentarse a una banda de terroristas informáticos que quieren desbaratar la infraestructura tecnológica de EE.UU., tal como sucedió en la trama de este filme. Sin guerra fría s cuestas y con los demonios escondidos detrás de cualquier rostro, nuestro héroe cinematográfico hace de personaje de videojuego de última generación. Por eso ese título; por eso es helicóptero derribado con un auto; por eso ese cut & paste del “fake” que sostiene el discurso de los últimos presidentes de los EE. UU. Larga vida a Mclane. No hace falta que digamos cómo debe cuidarse.
Bourne: El ultimátum (Paul Greengrass, 2007)
El director es Paul Greengrass, el mismo de la apasionante Vuelo 93, y filma como la historia lo exige: a puro salto, como si fuera epiléptico. La historia tiene puntos en común con Duro de matar 4.0: los riesgos de los abusos de la vigilancia montada por un gobierno que busca combatir a los que imagina sus enemigos. Una obra maestra moderna que supera a las anteriores de la saga, que también son muy buenas.
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